Quelic Berga Carreras

Tres fractales y un brindis

Cuando era pequeño me compraron un ordenador, era 1987 y solo tenía 7 años. En aquel momento, con la imaginación propia de un niño, pensé que cada vez que metía un disquete de 5 ¼ en la boca de mi Amstrad PC 1512, era como ponerle un nuevo disfraz. Con el disquete de WordPerfect se disfrazaba de máquina de escribir, con el de Dune II se disfrazaba de videojuego, y con el de qBasic se desnudaba del todo y entraba en un fractal en el que podía crear disfraces. qBasic fue mi primer lenguaje de programación y me permitió pensar en crear con el ordenador. Hice un pequeño juego de magia que adivinaba el número pensado si contestabas a 5 preguntas.

En ese momento no sabía que los llamados por mí disfraces eran en el fondo Interfaces de Usuario (más o menos gráficas). Años más tarde apareció la Creative SoundBlaster Pro, y el ordenador podía hablar, hacer sonidos y grabarlos, y ya con algunos ordenadores más adelante conseguí una copia del 3D Studio Max. De nuevo, un fractal ante mis ojos de adolescente. Un software para reproducir el mundo en 3D, con una paleta de colores mucho más sofisticada y sonido. El sueño de poder crear gracias a la computación.

Mi mirada hacia la computación ha sido siempre desde la creatividad, y para mí, el mejor juego era hacer inventos, hacer cosas con dibujos y código, hacer artefactos que pudieran interactuar y responder a la presencia. Empecé, sin ser muy consciente, a hacer arte digital (como se le llamaba en aquella época). El primer referente que me sorprendió fue John Maeda, que vino al OFFF en el CCCB en 2007, y descubrí que había sido el padre de lo que hoy entendemos como diseño computacional. Para mí, una manera muy bonita de hablar de lo que significa el ámbito Multimedia.

Entonces fui a parar a Barcelona Activa enseñando Flash, Quark Xpress o incluso Maya en cursos de reinserción laboral, y de ahí me invitaron a trabajar en el ERAM de la UdG en Girona, ubicada en Salt, mi pueblo natal. Después de unos años como docente, concretamente en 2010, tuve la oportunidad de entrar a formar parte de la UOC en el grado de Multimedia. De mi experiencia vital, en la que fui descubriendo bajo las piedras y sobre las nubes cosas que me apasionaban, por primera vez en mi vida me encontré con una facultad que tenía todo un grado entero dedicado al ámbito multimedia. Me sentí parte de una comunidad de personas con historias similares, con intereses parecidos y con inquietudes cercanas. Fue como llegar a casa después de 30 años dando vueltas por el mundo.

Sin abandonar mi práctica artística ni la docencia, me di cuenta del tercer fractal: enseñar multimedia en la UOC es enseñar a diseñar interacción e interfaces gráficas de usuario en un Campus Virtual que tiene su propia interfaz gráfica. Pude, entonces, empezar a hacer investigación sobre el poder de las interfaces, colaborando en una investigación con Hangar.org y la UOC que reflexionaba sobre las políticas y poéticas de las interfaces. Aquella experiencia enriqueció la comunidad y empezamos a trabajar con antropólogos, filósofos y artistas especializados en el arte de la interacción. De allí surgió el Interface Manifesto, o el congreso que organizó BAU llamado Interface Politics.

Desde esta mirada crítica y situada, y en el día a día de la docencia, a raíz de la experiencia diaria de PACs, RACs, PR, PDCs y PRAs y acrónimos y más acrónimos, empezamos a pensar conjuntamente en el grado en crear un anillo de blogs que nos permitiera actualizar de forma más dinámica los contenidos docentes. Fue un buen prototipo que me dio el conocimiento y el deseo de seguir desarrollando software libre que pudiera impactar en el campus y en la comunidad de estudiantes. Fue la semilla de Folio, una iniciativa para dar visibilidad al estudiantado online basada en WordPress e interconectada con el Campus Virtual.

Actualmente estoy muy orgulloso de formar parte del grado de Multimedia con su mirada poliédrica y compleja sobre lo que significa diseñar y crear productos digitales interactivos. Desde la práctica artística, desde la crítica del diseño, desde la innovación y la investigación, me siento muy privilegiado de poder formar parte de un equipo potente de docentes y colaboradores, de estudiantes y alumni, con quienes conjuntamente hemos ido creando la historia de este grado y ámbito únicos en su enfoque y de los más antiguos de España. Para mí es un honor poder celebrar mis tres pasiones-fractales (interfaces, arte y docencia online) rodeado de todos aquellos que, de una manera u otra, hemos ido generando esta comunidad. ¡Deseo que brindemos por muchos años!