Montse Guitert Catasús

Graduado en Multimedia de la UOC, de los orígenes a la actualidad

Cuando pienso en el GMMD, es decir, en el Graduado en Multimedia, me viene a la cabeza el primer día en Tibidabo, cuando vi a Ferran. Estoy hablando del año 1999. Me propusieron dirigir el grado en Multimedia: “Montse, no sé muy bien qué tiene que ser, y ellos tampoco lo saben; tendremos que darle muchas vueltas”. A partir de ahí, empezaron las reuniones con unos y con otros, incluida la UPC, que debía formar parte del diseño del proyecto.

El GMMD fue un título disruptivo e innovador, una mezcla de tecnología, diseño/comunicación, pedagogía… Eso hizo que su concepción fuera muy difícil. El hecho de que quienes llevábamos la asignatura de Multimedia y Comunicación estuviéramos dentro de los estudios de informática fue la pieza clave. Ahora lo veo, después de 25 años. Daba solución al dilema que tenía la UOC: una titulación ubicada en los estudios de informática pero con un enfoque más cercano al diseño, lo social y lo pedagógico. El hecho de no formar parte del sistema tradicional y hacerlo completamente online requería diseñar una titulación realmente innovadora y disruptiva.

Era el primer título de la UOC realmente interdisciplinario y, además, para complicarlo más, interuniversitario con la UPC. Inicialmente todo parecía fácil: la UPC y los estudios de informática de la UOC crearían un nuevo grado de Multimedia totalmente online. Pero en la práctica no fue así. A quien le encargaron el desarrollo en la UOC era del ámbito de la pedagogía con perfil tecnológico, Ferran Giménez, con quien había trabajado intensamente el concepto de Multimedia desde una perspectiva de creación de recursos en diferentes formatos. Tuvo que luchar con el resto del área tecnológica para hacer ver que esto no era informática pura, sino que tenía muchas otras vertientes.

Y además, debía ser online, algo que a la UPC no terminaba de encajarle, por lo que nos tocó “vender” un nuevo modelo pedagógico en línea, centrado en el estudiante y la colaboración, para crear una titulación interdisciplinaria e innovadora que situara al estudiante en el centro y respondiera a las necesidades del incipiente —y casi inexistente en nuestro país— mercado multimedia. Reforzamos mucho el modelo de profesional que trabaja en equipo de forma totalmente asíncrona, con recursos multimedia lo más innovadores posible, potenciando el concepto de seminario y taller para evidenciar que todo debía estar muy orientado a la práctica. Escribimos el material El trabajo en equipo en entornos virtuales: desarrollo metodológico.

Otro tema clave fue el perfil del profesorado y su selección. Teniendo en cuenta el perfil técnico de los estudios y de la UPC, se optó por perfiles de otros ámbitos, como el de la Comunicación Audiovisual (Toni Marín) y más pedagógicos (Laura Porta), y posteriormente Carlos Casado y César Córcoles… Se podrían decir muchas cosas, pero el resumen es que había que buscar personas con ganas de innovar, de ser creativas y de hacer las cosas de otra manera en unos estudios tecnológicos que hasta entonces tenían otras prioridades.

Además de todo esto, había que convencer —o justificar ante— el alumnado por qué debía matricularse, y por ello dedicamos mucho tiempo a trabajar con el equipo de marketing, para convencerles de que entendieran bien qué tenían que vender. Muchas veces vendían lo que ellos creían y eso nos generaba el doble de trabajo.

Con todo esto, en la UOC el GMMD era como un “hongo solitario”: no era un grado normal. Estaba en unos estudios, pero era interdisciplinar, se impartía en castellano porque cayó dentro del paraguas de Planeta, y los docentes no podían dedicarse a investigar, solo a la docencia. Además, la sociedad no lo conocía, al tratarse de un programa emergente.

Lo que sí puedo decir es que me siento un poco culpable —en el buen sentido— de la creación y el desarrollo del GMMD. En primer lugar, porque con Ferran trabajábamos codo con codo. En segundo lugar, porque el ámbito de la capacitación digital también era otro “hongo” dentro de los estudios y de la UOC, y por eso luchábamos juntos para seguir defendiéndolo. Gracias a estas luchas, a haber sido capaces de crear un buen equipo de trabajo cohesionado y colaborador, a estar siempre en el “ojo del huracán”, a no estar claramente en el sistema, y a ser de todos y de nadie, nunca hemos bajado la guardia y nos hemos mantenido innovadores, algo disruptivos, interdisciplinarios, colaborativos y reflexivos.

Todo esto ha hecho posible que aún hoy tengamos el Grado en Multimedia y el área de competencias digitales, que siguen dando frutos en la UOC y forman parte del ADN de esta universidad.