El factor humano siempre ha sido clave
Cuando el siglo XXI apenas comenzaba, tuve la oportunidad de formar parte de un proyecto increíble y muy estimulante: hacer crecer el ámbito de Multimedia dentro de los estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicaciones de la UOC. Desde el año 2000 hasta 2019, viví en primera persona una auténtica reconversión de la manera de entender el aprendizaje y la práctica del multimedia.
En aquellos inicios, la disciplina aún era un territorio en construcción. La tecnología avanzaba rápidamente y era necesario responder a un mundo que descubría las posibilidades del diseño interactivo, la programación creativa y los nuevos formatos digitales. Esta evolución no habría sido posible sin la complicidad de compañeros, docentes, estudiantes y profesionales del sector. Cada curso era un reto, una oportunidad para repensar los contenidos y las metodologías de enseñanza en un entorno virtual en constante cambio.
Durante casi dos décadas, mi implicación en el crecimiento del programa fue más allá de lo académico. El objetivo no era solo ofrecer formación, sino construir una comunidad capaz de innovar y adaptarse a las necesidades del mercado y la sociedad. La colaboración con empresas, la creación de proyectos prácticos y la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas fueron elementos esenciales para dar solidez a los estudios.
Pero más allá de la tecnología, el factor humano siempre ha sido clave. Entender las inquietudes de los estudiantes, acompañarlos en su proceso de aprendizaje y saber escuchar ha requerido una buena dosis de empatía. La enseñanza a distancia tiene grandes ventajas, pero también conlleva retos, y ha sido imprescindible ponerse en la piel de los estudiantes para ofrecerles apoyo y recursos adaptados a sus necesidades.
Finalmente, si tuviera que destacar un elemento esencial en esta trayectoria, sería el diálogo. El multimedia es, por naturaleza, una disciplina interdisciplinaria, y el diálogo constante entre distintas áreas –diseño, programación, audiovisuales, interacción, educación– ha sido fundamental para consolidar el programa. Ha sido necesario escuchar, proponer, discutir y construir juntos una oferta académica sólida y alineada con el futuro del sector.
Mirando atrás, veo estos años como una etapa de crecimiento, aprendizaje y transformación. El ámbito de Multimedia en la UOC ha cambiado mucho desde sus inicios, pero la esencia sigue siendo la misma: innovación, colaboración y pasión por la creación digital. Y, sobre todo, lo mejor de todo ha sido el equipo de profesoras y profesores que han sumado en el ámbito, haciendo posible esta evolución con su talento, esfuerzo y compromiso. Haber formado parte de ello es, sin duda, un orgullo.


