Ferran Giménez Prado

El viaje del grado y el ámbito de multimedia en la UOC en cinco palabras

Recordar la experiencia de creación del grado y del ámbito de la multimedia en la UOC me obliga a contemplar el pasado con diferentes tipos de gafas. Las de la mirada emocional de las amistades, de las relaciones personales, la mirada profesional, las anécdotas, en fin… No iré a la óptica. Revisaré este capítulo del pasado sin gafas, con una mirada amplia que mezcle los hechos y las emociones, las personas y las relaciones. Para ordenar un poco el relato, agruparé los recuerdos alrededor de cinco palabras interconectadas en la memoria: Ferraté, equipo, proyecto, estudiantado y red.

Ferraté

La personalidad de Ferraté me impactó: pasión por aprender, innovar y mejorar el entorno social a través de la educación universitaria. Inteligencia, experiencia, ética, emoción y mirada juvenil. Todo un conjunto de cualidades necesarias para impulsar desde cero, con éxito, la creación de una universidad online a finales del siglo XX. Ferraté, el rector, poseía el saber necesario para dar el empuje que hacía falta, para dejar una huella original, única, perdurable: la UOC. Podría haber asumido la tarea reproduciendo las características de la universidad presencial. Una praxis que, a propósito, con el paso del tiempo se ha ido volviendo cada vez más habitual en nuestro entorno. Para él no habría sido difícil elegir el camino fácil. Conocía a fondo la universidad presencial y podría haber replicado sus modelos. Tenía información de primera mano sobre el funcionamiento de la UPC por su etapa como catedrático y rector. Era el atajo cómodo, pero no lo escogió. Optó, en cambio, por rodearse de un buen equipo y seguir la vía ingenieril, innovadora, creativa. Prefirió repensarlo todo desde el inicio para buscar la solución adecuada al reto de crear una universidad sin las barreras de espacio y tiempo de la universidad presencial. En este contexto, el grado de multimedia fue una de sus innumerables iniciativas. Una entre los muchos proyectos que impulsó para aprovechar las oportunidades de la expansión de las TIC y la aparición de Internet. Ferraté combinaba el conocimiento de tecnólogo con el de profesor universitario, humanista, rector y político librepensador polifacético. Poseía una mirada multidisciplinar y un espíritu visionario que le llevó a pensar que la multimedia debía tener un espacio en la UOC. Pensaba que las disciplinas debían actualizarse y relacionarse para facilitar la innovación. En una universidad digital, el conocimiento interdisciplinario de la multimedia tenía una función dinamizadora y catalizadora de la innovación. Ubicó el proyecto dentro de los Estudios de Informática. Pensaba que los departamentos de las universidades presenciales tenían una forma de actuar muy preestablecida que frenaba la actitud innovadora y emprendedora imprescindible en la etapa fundacional de la Universitat Oberta de Catalunya. Al menos, esa fue la impresión que me quedó tras escucharlo frecuentemente. Especialmente, la noche en que me convocó a su despacho del Tibidabo. Me había citado a las 21:30 para hablar sobre “el graduado multimedia a distancia”, junto con el entonces rector de la UPC, Jaume Pagès. Un recuerdo imborrable. Una forma de cenar y trabajar hasta pasada la medianoche, que por lo que me dijeron después, era habitual en él.

Equipo

¿Qué me lleva a pensar en la palabra equipo? El ingente volumen de trabajo realizado de forma colaborativa que ha dado como fruto un espacio académico alrededor de la Multimedia en la UOC con diversas titulaciones, iniciativas, publicaciones, y con el grado de Multimedia en el núcleo. Un grupo de personas con competencias en disciplinas diversas, maneras de ser distintas y una característica común: muy buena gente con una gran vocación docente. Personas comprometidas con la enseñanza que disfrutan de una actividad compartida, de una visión común para sacar adelante un proyecto. Personas con una gran capacidad de trabajo y empatía para responder a las necesidades del estudiantado. Con muchas ganas de aprender, investigar, innovar y evolucionar al ritmo del conocimiento y las TIC. La aportación de Toni, Laura, Asun, César y Carlos durante la etapa inicial fue decisiva para que el proyecto del GMMD no naufragase. Solo un equipo cohesionado y competente como ese podía hacer la ruta del Tibidabo al World Trade Center y volver a las nuevas instalaciones del Tibidabo poco después, con el proyecto vivo y más fuerte. A medida que el grado se consolidaba y la UOC se expandía, el equipo y el ámbito seguían creciendo. Roser y Javier, claves para consolidar el Máster en Aplicaciones Multimedia. Laia y Quelic, el alma que dio alas a la idea del “anillo de blogs” y origen de una actividad destacada de innovación e investigación posterior. El ámbito de multimedia continuó enriqueciéndose con la versatilidad de Irma, el compromiso de Joan Soler, alma de la nueva dimensión de Mosaic. La transferencia de talento desde los EIMT también ha sido pieza clave para consolidar el ámbito: la incorporación de Enric y la UX, Joan y los videojuegos, reforzaron el abanico temático. Pierre y la realidad virtual, la fabricación digital, y Susanna, que junto con Paloma completaron el espectro del ámbito. Por último, Andreu, el único con la experiencia docente 360 que le permite pasar de las aulas a los despachos. No, no olvidaré a Ferran Adell. Será mejor que de él no diga nada, ya que, por el paladar, me tiene robado el corazón.

Proyecto


Otra palabra es proyecto. Un proyecto que arranca a partir de un encargo institucional muy optimista y sin equipo. Hacía falta hacer muchísimo para aterrizar la idea de ofrecer un grado online en el espacio emergente e interdisciplinar de la Multimedia. En aquella época, recuerdo que dedicábamos mucho tiempo a responder preguntas desconocidas y superar obstáculos imprevisibles. De esta etapa guardo muchos recuerdos de sesiones intensas debatiendo sobre los objetivos comunes, la visión compartida y la dirección pactada para seguir avanzando. Un método que disfrutábamos porque creíamos que nos llevaba a alcanzar las metas acordadas. Era una forma de trabajar para obtener resultados que beneficiaran al proyecto y a la vez a las personas del equipo. Una manera de lidiar con las dificultades, una estrategia para superar retos y obstáculos, una forma de colaboración para mejorar la calidad de la docencia e innovar. Guardo un sinfín de anécdotas, tropiezos y resultados positivos que me hace feliz recordar. También fue fundamental el apoyo cómplice del resto de compañeros y compañeras de los EIMT, de la UOC. Por poner un ejemplo, me viene a la memoria trabajar con Joan Manel Marquès para abrir “un puente” entre el título propio de Multimedia y la Ingeniería Informática. Una manera de conseguir quitar, no poner, “another brick in the wall”, como dice la canción. De aquella época, también guardo gratitud al vicerrector Francesc Vallverdú y su defensa encarnizada del proyecto “graduado multimedia”.

Estudiantado

Muchas de las experiencias de esta aventura giran en torno a la relación con el estudiantado. Una relación complicada al principio, que en determinados momentos llegó a ser de confrontación. En este apartado, el talante de Rafael Macau como director de los EIMT fue decisivo. Abrió un diálogo constructivo con el estudiantado, reconoció sus reivindicaciones e hizo que su voz se sintiera dentro de la UOC. Guardo muy buen recuerdo de las primeras reuniones en el local de la UOC en Madrid con la comisión de estudiantes. Sesiones de trabajo duras e intensas, seguidas de comidas relajadas y cordiales. El diálogo mantenido con las sucesivas comisiones de estudiantes permitió convertir una situación de confrontación en una de colaboración. A través de una conversación honesta y transparente, la voz de los estudiantes se hizo sentir realmente en el centro del proyecto, manifestando su interés por el contenido del grado y por conseguir su homologación oficial. Un montón de sesiones de trabajo, charlas y comidas que me permitieron vivir una experiencia humana rica y sincera. Recuerdo muy bien a todas esas personas y cómo contribuyeron aportando su granito de arena, su ilusión y sus ganas de que la aventura llegara a buen puerto. La lista es larga y merece la pena recuperarla algún día. En este sentido, la del grado en Multimedia no es una experiencia única en la UOC. De hecho, la contribución del estudiantado durante la etapa fundacional de la UOC ha sido clave, decisiva, merecedora de un mayor reconocimiento objetivo y explícito.

Red


Otro puñado de experiencias valiosas se aglutinan alrededor de la idea de red. Las personas han sido la clave del éxito de la aventura y de su pervivencia a lo largo de estos más de 25 años. Personas que formaban parte de la institución UOC y que prestaban su apoyo siempre que era necesario. Directores de estudios, directores de programas, profesorado, gestores… muchas personas han respaldado el proyecto de ofrecer el grado de Multimedia en la UOC. Era la única manera de superar los numerosos obstáculos y atender las necesidades formativas de todo un ámbito emergente. En este aspecto, los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación han tenido un papel destacado. Los EIMT han sido la cuna en la que ha crecido y se ha nutrido la experiencia. Más allá de la UOC y de los EIMT, en la fase inicial también fue importante el saber hacer de Teresa García, directora financiera de la Fundación UPC. Más tarde, tuvo un rol fundamental la red creada con otros centros educativos que impulsaban el grado de multimedia. Concretamente, el Centro de la Imagen y la Tecnología Multimedia de la UPC (CITM), La Salle, las escuelas Gimbernat y el ERAM de Girona. Los coordinadores de las respectivas titulaciones por entonces —Juanjo Fabregas, Óscar García Pañella, Manuel Taboada y Miquel Bisbe— desempeñaron un papel determinante a la hora de formalizar el diseño del título oficial del ámbito y defenderlo ante la administración educativa aquí y en Madrid.

Red

Todo este conjunto de vivencias, trabajo planificado y esfuerzos compartidos ha dado un fruto evidente: 2067 graduados en Multimedia y un ámbito activo proyectado en 6 titulaciones universitarias en la UOC. Una travesía llena de obstáculos, alegría y complicidad hacia el puerto desconocido de la Multimedia. Al principio, un destino fácil de ver reflejado en el CD-Rom. Después, en la web. Más adelante, a medida que avanzábamos, la imagen de su existencia se fue desvaneciendo. Lo entendimos. Se expandía invisible, se volvía omnipresente, indetectable, por su ubicuidad generalizada. Para terminar, lisa y llanamente: si esta aventura ha llegado a buen puerto, ha sido gracias al esfuerzo perseverante de un equipo incansable, firme, competente y cohesionado. En el fondo, al final no es la economía, ni el éxito: son los equipos, las personas.