Una manera de hacer, una manera de ser y una manera de sentir.
Este texto que leéis es la segunda versión. Siempre me ha gustado la reflexión de Belbo que aparece en El péndulo de Foucault, de Umberto Eco (os recomiendo que lo leáis, si no lo habéis hecho), sobre que cuando borramos el texto de una pantalla, ha desaparecido para siempre y ya no sabes qué decía. Pues eso es un poco lo que pasará aquí. No sabréis nunca cuál es el texto que escribí originalmente y veréis solo este. Quizá el otro era mejor, o quizá no, pero el que quedará es este. ¿Y por qué lo he cambiado? Pues porque el original solo eran palabras escritas con la cabeza; y cuando pienso en qué significa para mí ser parte del profesorado de Multimedia, solo lo puedo explicar si escribo con el corazón. Así pues, os explicaré un poco cómo veía (y veo) aquel colectivo cuando entré, cómo entré a formar parte, y cómo me relaciono con ellos.
Cuando entré en la UOC, este año hace 20, el profesorado de Multimedia era el que hacía “que los Estudios lucieran”. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que si hacía falta alguien para hacer un reportaje fotográfico, era uno de los profesores de Multimedia quien lo hacía; que si hacía falta hacer un diseño, se cogía a alguien de Multimedia para hacerlo; que si hacía falta escribir unos materiales sobre cómo combinar colores, se recurría a una profesora de Multimedia; y eso son solo algunos ejemplos. Dicho de otra manera, los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación (EIMT) son un lugar fantástico donde trabajan personas extraordinarias (sí, sí, ¡lo son, y mucho!) y el profesorado de Multimedia vendría a ser el que pone el color.
Entonces uno se pregunta, ¿se puede reconocer a este profesorado? ¿Es diferente? Pues la respuesta es que sí: normalmente toman té en lugar de café; su sistema operativo por excelencia es el macOS; y siempre tienen la sonrisa en la boca. Pero además, son unas personas que destacan por su pensamiento lateral, que saben mirar el mundo bajo una luz diferente pero también, y sobre todo, tienen la valentía de decir lo que piensan y de decirlo en público.
Ya veis, por el tono, que soy un poco admirador de este colectivo. Ahora bien, debo decir que soy bastante admirador de todo EIMT. Pero aun así, confieso que el día que pude entrar a formar parte del profesorado de Multimedia fue como entrar a formar parte de un pequeño grupo selecto. Eso sí, tengo que decir que, aunque hace 10 años que ellos me incluyen en sus reuniones y en sus correos y que tengo una relación magnífica con ellos, la verdad es que aún me siento como el “becario” del grupo.
¿Y cómo entré a formar parte? Pues haciéndome cargo de la asignatura de física, que es mi ámbito. Y aunque la ilusión y el encanto original estaban presentes, debo decir que los primeros tiempos tuvimos un desencuentro con la dirección del programa: resulta que no se permitía hacer examen. Así pues, la física de Multimedia era la única física de los EIMT que no tenía examen. Más allá de la utilidad acreditativa, creo que el examen es una buena herramienta pedagógica para consolidar conocimientos a medio plazo (no lo digo yo, hay literatura que lo corrobora) y en física es especialmente importante para poder relacionar conceptos. Sin embargo, este desencuentro fue transitorio ya que con la reforma de la titulación para el Espacio Europeo de Educación Superior se incluyeron los exámenes en la titulación y comenzó la Luna de Miel. Sin embargo, hay que decir que la física de Multimedia es realmente especial. En las otras físicas que hay en los EIMT se enseña una física “más clásica”, orientada más a la ingeniería. En Multimedia, sin embargo, la física se enseña con un objetivo diferente y por eso decidimos darle un enfoque orientado a la creación de animaciones realistas. Así pues, hicimos una física que mezcla física y programación. Es decir, se crean animaciones con las fórmulas clásicas de la física. Hay que decir que es una manera bastante revolucionaria de enseñarla y que en otras titulaciones de otras universidades ya se han fijado, principalmente para incluir este enfoque en grados de videojuegos.
Pero mi relación con Multimedia no se inscribe solo en una asignatura de la titulación. En 2017 creamos el Observatorio de los EIMT y quisimos poner un representante de cada ámbito. Multimedia ha estado siempre presente y ha aportado una visión alternativa que nos ha permitido proponer exposiciones y aprender cómo la tecnología podía impactar en la creatividad, mucho antes de que el impacto fuera conocido. Por ejemplo, aprendimos que se podían hacer figuras en el aire con drones justo cuando un artista consiguió sincronizar cuatro. Es decir, vimos el futuro antes de que llegara.
Y aquí ya tengo que acabar. Con todo lo que he escrito hasta ahora no sé si he sido capaz de transmitir el mensaje que quería transmitir: Multimedia no es solo un corpus de conocimiento. En los Estudios de Informática, Multimedia y Telecomunicación, Multimedia es una manera de hacer, una manera de ser y una manera de sentir.


