Multimedia, tecnología y creatividad
Hoy conmemoramos los 25 años del primer programa del Grado en Multimedia. Hoy es una jornada llena de recuerdos y un día para celebrar, pero no puedo evitar reflexionar sobre mi propio papel en esta exitosa historia.
Después de una década enseñando en este prestigioso programa, me siento profundamente orgulloso de haber contribuido y de haber participado en la formación de generaciones de estudiantes, entre los cuales algunos son ahora líderes en el sector, o incluso profesores del mismo Grado en Multimedia.
Cuando empecé a formar parte del programa hace diez años, el campo de la Multimedia ya había cambiado mucho desde sus inicios y el grado de la UOC también estaba evolucionando. En este sentido, comencé a trabajar en la actualización de algunas asignaturas y espero haber aportado mi granito de arena con mi pasión y experiencia en la realidad virtual y las tecnologías inmersivas. El Grado en Multimedia no solo transmitía conocimientos técnicos, sino también una visión creativa y una profunda conexión con el potencial transformador de la tecnología.
Durante estos últimos diez años, he impartido asignaturas relacionadas con el 3D, la animación o el diseño de personajes, intentando mantenerme siempre fiel a la filosofía original, a la vez que introducía al estudiantado en las últimas herramientas y tendencias. Pero lo que realmente marca la diferencia es que no se trata únicamente de transmitir técnicas, sino de guiar a los estudiantes para que exploren más allá de los límites convencionales, animándolos a investigar y a ver cada reto como una oportunidad de aprendizaje.
A lo largo de esta década, me siento orgulloso de pertenecer a esta familia que es el equipo del Grado en Multimedia y de los trabajos presentados por el estudiantado. Hay muchos proyectos que me han traído felicidad y satisfacción, especialmente cuando algunos estudiantes me han sorprendido con soluciones innovadoras o han creado PACs o Prácticas que mostraban un buen dominio de la tecnología pero también una fuerza emotiva única. Ver esta apropiación de la tecnología como herramienta para su creatividad me ha confirmado que este trabajo va mucho más allá del aula.
Ahora, mientras la universidad celebra este cuarto de siglo de excelencia en Multimedia, también reflexionamos sobre cómo ha evolucionado el programa, pero igualmente sobre cómo ha mantenido su esencia: una combinación entre tecnología y creatividad, sin perder su humanidad, buscando capacitar a los estudiantes para transformar sus ideas en realidades digitales.
Hace 25 años, este programa nació de una visión y de la voluntad de unir mundos aparentemente distantes, y sigue hoy con la misma idea, aplicada —en mi caso— a los apasionantes mundos de los gráficos en 3D, la animación en 2D y 3D, la realidad virtual y el diseño.


